miércoles, 30 de agosto de 2017

Hacia una nueva cultura


La imagen puede contener: personas sentadas, mesa e interior

El tema de hoy versa sobre un nuevo enfoque de la cultura. La cultura es algo muy importante para todos los hombres porque es la forma de relacionarnos entre nosotros y de relacionarnos con el pasado y con el futuro. Los nuevos estudios han registrado que en el caso de los animales y de las plantas hay una serie de elementos que se van transmitiendo de generación en generación, lo que permite el perfeccionamiento de la especie. Desde el punto de vista estrictamente materialista algunos han querido pensar que en el hombre pasa lo mismo. Pero es evidente que no es igual.  El hombre necesita una cultura que pueda transmitirse con la palabra, con los libros, con las imágenes para poder establecer estas relaciones.


El problema es que a partir de Descartes, la cultura se va a empezar a dividir, a desintegrar en diferentes corrientes como en el viejo mito de la Torre de Babel, en que cada cual empezó a hablar un determinado idioma, y así, hoy hay miles de grupos que hablan diferentes lenguas.  Hay grupos humanos de científicos, de artistas, de religiosos o de políticos, que con el correr de los siglos se fueron alejando cada vez más unos de otros, en lo que hoy llamaríamos una especialización.

Y aun dentro de esos mismos grupos puede haber subdivisiones de especialización como pasa en Medicina.

Esto aparentemente es positivo porque da una gran eficacia en las cosas que se están haciendo, pero en líneas generales no lo es, porque separa a los hombres de los hombres. Aquel viejo ideal de la cultura platónica, de un hombre que estuviese especializado en algo pero que supiese de todo lo demás, prácticamente se ha perdido. Y así hay verdaderos tesoros de la Humanidad, tesoros científicos, artísticos o literarios, que no llegan a mucha gente porque están especializados en otra cosa.

Esta sociedad en la cual vivimos, llamémosla industrial, hablo de los países de Europa, ya dio de sí prácticamente todo lo que puede dar. Tanto es así que está envenenando el ambiente, las aguas, la tierras, porque ya no controla sus máquinas ni sus herramientas. 

No hace falta ser adivino para darse cuenta de qué es lo que va a pasar con el correr de los años. Un joven va a pensar: ¿Por qué voy a estar tantos años estudiando si después voy a ganar lo mismo que un camarero?

Poco a poco vamos a ir derivando hacia una sociedad postmoderna. Hoy el gran problema de muchas empresas en Europa o en Japón es el aumento del stock.  Y llegamos a verdaderas paradojas, como que en un mundo donde hay más de mil millones de personas que se mueren de hambre, se destruyan las cosechas o simplemente no se recojan...

Para quienes hemos estudiado un poco la historia esto no es del todo sorprendente, porque la historia nos demuestra que no es lineal como los positivistas del siglo XIX podían creer, sino que tiene ciclos, meandros, movimientos, que la hacen muy difícil de interpretar y que hacen que los pueblos no tengan una especie de progreso técnico permanente, sino que llegan a un máximo y descienden, y suben y bajan.

Quiero aclarar algo, y es que yo no soy catastrofista, pero lo que hoy llamamos avance es más bien un avance de la técnica, no un avance del hombre. Hace 2.500 años un señor, aquí en Grecia, se alumbraba a la luz de una vela. Hoy, a otros señor equivalente, le basta apretar un interruptor para tener luz. Pero ¿qué es lo que evolucionó? ¿La técnica o el hombre? Esa es una pregunta que nos debemos hacer para poder entender el momento en que vivimos.

Es evidente que la electricidad es superior a una vela o un candil, pero el hombre que era iluminado por una vela y el que es iluminado por una bombilla son iguales. Nos parecen diferentes sólo por la ropa, es la parte superficial, pero en sí el hombre evoluciona muy despacio.

Y aceptada esta lentitud normal de la evolución, tenemos que tomarla no como una maldición divina, sino como una oportunidad de tener experiencias, de gozar de la vida y de aprender.

Proponemos una revisión de lo que hoy tendemos por ciencia,por arte, por política. Creo que hay dos cosas de las cuales debemos despojarnos: el miedo y la vanidad. Debemos despojarnos del miedo y encarar los problemas y las cosas como son, y no como quisiéramos  que fuesen. Además debemos dejar de lado la vanidad de pensar que nosotros somos algo extraordinario, que somos los únicos en la historia que hemos podido llegar a la cumbre de la civilización. 
La imagen puede contener: mesa e interior

Proponemos una revisión, una vuelta a unas bases no contaminadas, porque consideramos que este mundo está muy contaminado. No solamente lo está en el plano físico, sino también en el psicológico, en el mental y espiritual, porque nuestras psiques están sucias de ideas obsesivas, de ideas pornográficas, de debilidades. Los productos de la sociedad industrial han creado una contaminación, incluso física, muy fuerte.

Perdonad el ejemplo tan simple que voy a dar, pero prefiero que nos entendamos. Un señor que estaba arando hace 2000 años, llevaba un buey delante o un burro, ese animal comía hierbas y sus propios excrementos servían para que fuesen ferlizadas las tierras y surgiesen nuevas hierbas, que a su vez comerían otros animales. Entonces había una ecología, había un ciclo natural en donde no había envenenamientos.

Hoy vemos un señor que está arando con un tractor que se mueve con un motor de explosión. A medida, que va avanzando, va consumiendo algo que no podemos reponer, que es gasóleo. El tractor que va quemando combustible, va lanzando por detrás un montón de nubes de humo que van a contaminar el ambiente y van a provocar una serie de ácidos terribles.

Un avión militar de los que vuelan a 40.000 metros de altura está destruyendo la capa protectora de ozono que envuelve a la Tierra.  Si pensamos que el ozono practicamente no se produce en la Naturaleza, salvo cuando hay una descarga de un rayo y en poca cantidad, vamos a ver que es casi irreversible lo que está pasando.

Vamos a suponer que queremos enseñar qué es Política. No es cuestión de hablar ni de derechas ni de izquierdas ni de centro ni de ninguna cosa. Queremos que cada persona sepa de qué está hablando y cuando vote o cuando opine lo haga con ciencia, y no movidos tan sólo por las enormes masas de propaganda que arrebatan la propia voluntad para reemplazarla por las ideas y necesidades que puedan imponernos otros.

Volvemos a las fuentes, a lo que dice Platón: ¿Qué es individuo? ¿Qué es sociedad? ¿Qué es Estado? Individuo sería aquello que se siente como indiviso, que se siente como una unidad y que integra sus partes en un fin trascendente, es aquello que en el hombre concibe la inmortalidad. Es decir, al individuo el tiempo no lo destroza ni lo degrada. El individuo se expresa por medio de la personalidad efímera pero está más allá de ella.

Cuando hablamos de sociedad entenderíamos un conjunto de seres humanos que conviven y comparten experiencias. Según Platón esta sociedad tendría una primera etapa formativa, donde imperarían los egoísmos, donde cada cual trabajaría exclusivamene para sí y no habría cooperación, cuando más, esporádicos intercambios. En una segunda etapa la sociedad se torna adulta y aparecen los grupos profesionales, donde cada grupo pone aquello que es su especialidad al servicio de la comunidad. Así todos se beneficiarían de todos, lo que cada uno de los grupos hace bien sería compartido por el resto de la sociedad. Pero esto se refiere sólo a las cosas materiales, a disponer de buen calzado, de buenos vestidos, de buenas casas.

Platón va más allá, y dice que al igual que hay quienes serían los más hábiles con la aguja o en la construcción, también estarían los que fueran más hábiles en su sentido de justicia. Al aportar éstos su capacidad nacería un nuevo concepto, el de Estado.

El Estado conduciría a la sociedad por medio de un juez que legisle y de un rey que gobierne. El hombre más justo debería ser juez de sí mismo y de todos, y el hombre más fuerte protector de sí mismo y de todos, y el que haya mostrado a lo largo de toda su vida la más acrisolada voluntad y nobleza espiritual se dominaría a sí mismo haría participar a todos de los beneficios que reporta el ser gobernado por un individuo tal.

Entonces vemos que lo fundamental para una nueva cultura, para un nuevo estado de cosas sería el que imperase la justicia, el que cada cual desempeñase dentro del Estado aquello para lo que es más apto, en especial en lo referente a los gobernantes y quienes dirigen los destinos de los demás. Al igual que un profesional, que además de la particular aptitud que tenga para su profesión cursa unos estudios y realiza unas prácticas que le permiten su capacitación, de la misma manera quien quiera ejercer en "la cosa pública" debería sumar a su natural aptitud una formación, que por lo delicada de la empresa se debería realizar desde la niñez.

Entonces, para la formación de una nueva cultura uno de los elementos principales sería volver a las bases y estudiar humildemente qué es Política.

Lo mismo podría pasar con la ciencia. Muchas veces la ciencia no se basa en hechos naturales, sino que amolda los hechos naturales a las teorías. Por ejemplo, la ciencia actual, en cuanto al cosmos y los astros, ha descubierto que más allá de las teorías del Big Bang, tuvo que haber habido una voluntad o algo parecido, algo previo que movió todo y que luego vuelve a mover muchas cosas.

Pero eso es rechazado o se menciona rápidamente y se enseña todo lo demás, porque reconocer que exista eso sería algo así como reconocer que existe Dios. 

Proponemos también ir a las fuentes descontaminadas de unas ciencias que no tengan miedo de Dios, al contrario, porque lo más evidente de todo es Dios. Aunque no lo podamos definir...todos de alguna manera intuimos ese Misterio Primordial.

Además, la ciencia debe estar al servicio de los hombres, no contra los hombres. Si se hubiese dedicado a las investigaciones sobre el cáncer todo el dinero que se ha destinado en los últimos veinte años a armamentos de tipo nuclear, a satélites artificiales... el cáncer estaría dominado. Los mejores cerebros, por una causa u otra, siempre han trabajado para la guerra. 

En el campo artístico queremos vovler a un arte natural, que no exprese lo peor de nosotros, sino lo mejor. Comprendo que un pintor tenga la necesidad de hacer una catarsis, pero no tiene derecho ni tiene utilidad dejar en la tela, digamos, sus angustias y demás lacras internas, para que miles de personas las vean y se alimenten de ellas. Hay que volver a un sentido de generosidad. Si tenemos problemas, vamos a tratar de vencerlos, o vayamos a alguien que nos ayude a solucionarlos. Pero no puede ser que descarguemos sobre las cabezas de todos, en particular sobre la juventud, un arte que muchas veces habla únicamente de la parte más inferior de la persona.

Lo mismo podemos decir dentro del campo de la música. Había que tratar de rescatar una música que, en cierta forma, nos ayude a vivir normalmente, y no que nos degrade. Y sobre todo que no nos ponga en manos de explotadores, que saben que  con esa música están haciendo negocio.


La imagen puede contener: personas de pie, cielo y exterior

Quiero terminar hablando de la filosofía. La filosofía no es una parte, es una actitud humana que todos podemos vivir. Todos hemos nacido filósofos, porque el pequeño niño que le pregunta al padre. ¿qué es esto?, ¿qué es aquello?, es naturalmente philo-sophos: él que quiere saber, quiere conocer.

Filosofía no es saberse de memoria todo lo que dijo Séneca o lo que dijo Spinoza. Filosofía no es saber lo que dijeron otros hombres. Filosofía es la actitud de seguir siendo interiormente niños, seguir preguntándonos sobre las cosas. Tal vez ya no preguntemos qué es una puerta, pero tal vez preguntemos qué es el amor, qué es la vida, qué es la muerte, o el porqué de la enfermedad y de la miseria. 

Vale la pena investigar, porque hay una cosa en que todos vamos a coincidir; todos hemos nacido, todos vamos a morir.

Nuestra visión de la muerte, tan funeraria, es muy actual. En la Antigüedad había otros conceptos mucho más naturales. 

Recordad a Sócrates, cuando lo condenan a muerte y le dicen que se puede escapar a Egipto o tomar la cicuta. Él contesta:Sí, yo podría escapar a Egipto, pero ¿y mi conciencia? ¿Y mis conciudadanos atenienses? ¿Qué pensarían de Sócrates? ¿Por qué voy hacer mal a tanta gente pudiendo hacer mal a uno sólo? Traed la cicuta." Esas son actitudes morales que hemos perdido o que son demasiado excepcionales.


Queremos volver a sentir eso maravilloso, queremos volver a tener acceso no sólo a los instintos sino también a las intuiciones, a las grandes ideas que esclarecen los grandes misterios, a las elevadas emociones que forman a los hombres bondadosos; ese es nuestro intento.

Aquí somos todos buscadores de la verdad, aquí nos emparenta una búsqueda, una búsqueda con gran valor, que nos lleva inexorablemente a encontrar algunas respuestas, pero no sólo intelectualmente -porque esas uno las sabe hasta que llega el momento en que la vida nos pone a prueba y ¡zas!, todo se desmonta-, sino un conocimiento sagrado que nos permita vivir lo que sabemos. Eso haría bien a todos los hombres.

Si un cristiano vivese tan sólo los mandamientos, sería un santo. Y si cada uno de los miembros de los partidos políticos viviesen realmente los principios que animan a sus partidos, serían ciudadanos extraordinarios. Y si cada científico trabajase realmente por las ciencias, todo avanzaría mucho mejor. Hace falta combatir la contaminación, pero debemos empezar por combatirla dentro de nosotros mismos. Debemos ser limpios de nuevo y guardar en el corazón la Afrodita de Oro de la juventud eterna.



La imagen puede contener: una o varias personas, personas sentadas y comida

fragmentos de HACIA UNA NUEVA CULTURA-1986
JORGE ANGEL LIVRAGA RIZZI

TOMO VI MAGIA, RELIGION Y CIENCIA PARA EL TERCER MILENIO



No hay comentarios:

Publicar un comentario